Diálogos I

- Te fumas un porro para tener una idea, luego te fumas otro para no ejecutarla. Y ¿por qué?

- No sé, hastío supongo. A todo le veo tantas trabas que termino por no hacer nada. La verdad es que nunca le he terminado de encontrar el punto a la vida que se me ofrece. Es prácticamente seguro que haga lo que haga, sólo pueda ser uno más. Ser un reloj, está bien, marcas la hora, puedes sentir que haces algo. Incluso ser una manecilla o la alarma, pero ser un diente de una rueda del mecanismo del segundero...eso ya no suena igual. Sí, contribuyes, y puede que sin tí el reloj no funcionase, pero no sientes que haces algo, simplemente estás. A mi no me llama nada la atención ser un autómata, y menos una pieza del robot. Todo está tan especializado que al final tu labor es sólo una, Taylor nos arruinó la vida.

- Sí, pero gracias a esa especialización tenemos el nivel de vida actual. Si no me equivoco, te gusta venir en coche o autobús bastante más que andando.

- Joder, esto está a 12 km. de mi casa.

- Ya, pero sin esa especialización que tanto te horroriza no habría dos coches en tu casa, puede que ninguno. La educación que has recibido, las atenciones médicas y los millones de aparatos que utilizas diariamente son gracias a esto que intentas venderme como lo peor del mundo. Si rechazas tu mundo, te rechazas a ti mismo.

- El mundo y yo somos cosas diferentes, sólo que a mi el mundo me impone las cosas y yo a él no.

- Asume que eres el fruto de este mundo. Has nacido en él y él te ha acunado y amamantado. Sin él no serias tú.

- Yo ya soy yo, déjate de mundos.

- Eso te crees tú. Tú eres quien eres hoy, pero mañana serás otro, y serás otro según lo que ocurra en tu mundo. Porque tu mundo y el mundo del que hablas están en el mismo sitio.

- Tampoco me puedo marchar.

-Puedes intentarlo.

- Sí, claro. Y me voy andando.

- ¿Ves como no quieres?

- ¿Que no puedo!

- ¿Que si puedes!

- ¿Cómo?

- Tu mismo te lo acabas de decir, andando. Coge una mochila, llénala con lo indispensable y echa a andar. Así puedes irte de tú mundo y cambiarlo por otro que esté en otro sitio. Puede que no sea cómodo, incluso que no salga bien, pero si no lo intentas con los medios a tu alcance nunca lo sabrás.

- La verdad es que no me atrevería...

- Y te fumas el tercer porro para olvidar tu cobardía.

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