Pupilas dilatadas

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Pupilas dilatadas, corazón acelerado y sudor frío en mis mejillas. Ella ha vuelto a venir y ha sumido mi consciencia en un carrusel sin sentido. Sus aureos cabellos arremolinados en torno a su nívea tez, salpicada de dos rayos verdes de esperanza y una leve línea de pasión que encierra un paraíso húmedo y acogedor.Todo en ella desprende vida y alegría, esperanza y risa. Cada vez que esboza una sonrisa parece que mil fuegos alumbraran el camino de la felicidad, ese camino que avanza irremediablemente hacia su pecho y su regazo, descanso digno de dioses.Tan sólo la lira de Febo podría describirte, y aún con sus artes no llegaría a plasmar tu poder ante unos ojos mortales. De haberte conocido Paris, sin dudarlo, te hubiera hecho entrega de la manzana. Menelao solo hubiera soportado su pena de haberte conocido. Y suerte bien distinta a la de Eco te hubiera hecho correr Narciso.Todos hubieran sucumbido a tu presencia.

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