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Si mi memoria no me engaña fue con 13 años cuando mis padres me llevaron al médico por mi apatía, por mis pocas ganas de vivir. Recuerdo que fue en aquella época de mi vida cuando empecé a ser consciente de lo que desde entonces es la única verdad que considero absoluta. Una verdad muy simple: que yo, tal como me conozco, moriría antes o después.Que mis recuerdos, mis actos y mi cuerpo solo se dirigen hacia un lugar, la tierra. Que ni la fama ni el reconocimiento podrían evitarlo, pues solo serian recuerdos de otro individuo que, al igual que yo, está destinado a la tierra.Con el paso del tiemp he asumido mi naturaleza y mi destino.
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